miércoles, 16 de agosto de 2017

SEMILLA DE LUZ







La mirada tengo fija en la pared,
y en el tiempo, suspendido el pensamiento;
tengo el cuerpo anclado al alma,
y el alma, entretejida al Universo.
Tengo a tus labios sobre la luna,
luna menguante de terciopelo;
tengo a tus párpados sobre mi piel,
a tu iris tengo sobre mi lecho.
Tengo a tus manos allá en el sol,
tu fuego en la luz, la luz del cielo;
colmado tengo mi propio amor,
tu temor, recogido en mi pecho.

A veces, creo tener cuando no tengo
y hallo de tu ausencia, algo eterno.

31/08/2015
 



Voces de Ángeles (Película).





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jueves, 10 de agosto de 2017

SIN CONDICIÓN






 El humano no ha venido a este planeta para ser dueño de él, aunque esté empecinado en conseguirlo a toda costa. El humano no es ni más ni menos que cualquier otra forma de vida con la que este mundo ha tomado forma; y cuando digo cualquier, incluyo también al Universo y a cualquier objeto "inanimado" que se encuentre en él. Por muchos méritos que el humano se coloque en su insaciable imaginación, nadie le debe nada; pero, y a pesar de todo el daño que sigue causando allá por donde va, éste tampoco le debe nada a nadie: No hay culpables ni tampoco inocentes, no hay malos ni tampoco buenos; siempre hay, aparentemente, consecuencias. 

 El humano, o más concretamente, la identificación con el -yo-, crea una realidad ficticia basada exclusivamente en la separación. Palabras como -mío-, -independencia- o -control- van moldeando y refinando la sensación de ser un individuo aparte de todo, con logros y decisiones propias, pero lo cierto es que todas las reglas que se impone a sí mismo el -yo- y que impone a los demás, son meras ideas comprimidas en la memoria, siendo ni más ni menos importantes, que un estornudo.
 -Mi- casa, -mi- pareja, -mis- hijos, -mi perro-, -mi- dinero, -mis- logros... nada de esto es real, la idea de pertenencia o de propiedad, es precisamente sólo eso, una idea. Y no importa cuanto sea el sacrificio que el -yo- se atribuya a sí mismo, ni cuanto considere que hace por los demás y cuanto crea que se le debe por ello. Tampoco es relevante la cantidad de dinero del que disponga (o no) para comprar o donar, porque nada de lo que haga con "su" dinero o con "su" sacrificio, le otorgará jamás el derecho de posesión hacia nada.

 Es muy cómico cuando el -yo- se enorgullece con la creencia de que tiene un sustento económico propio que le concede una independencia <<muy propia>> y <<muy meritoria>>; es muy cómico, porque no puede ver más allá de sí mismo y se va colgando medallitas elogiables, volviéndose vanidoso, chantajista y desagradecido, y olvidándose de los innumerables factores de los que continuamente DEPENDE para que cada uno de "sus" objetivos se cumplan. 
 ¿Acaso el dinero nace en los bolsillos del -yo-?, ¿acaso una casa la construye el dinero?, ¿acaso la experiencia de vida de un hijo o de un animal, pueden ser dirigidas por un padre o un "dueño"?, ¿acaso el éxito se puede llevar a cabo por una sola persona?... Si por ejemplo, una casa pudiera hablar, lo primero que haría es reírse amablemente y se dirigiría a "su propietario" más o menos así: "Veamos, puedo ver todo el valor que te atribuyes a ti mismo a través de la creencia de que te pertenezco, y también me doy cuenta de tu enojo por el esfuerzo mental y/o físico que me dedicas para poder mantenerme, lo cual viene a ser también parte del gran valor que te otorgas como individuo. Pero me gustaría informarte de tan sólo unos pocos detalles con los que pareces no contar: En primer y último lugar, no sé si te has dado cuenta de que la materia prima que da forma al hogar que te da cobijo, comodidad y seguridad (entre otras cosas), procede, de alguna forma u otra, de la naturaleza, y para ser más exactos, del planeta Tierra. Muchos seres ofrecen su vida para que ésta a la que llamas tu casa, pueda existir; otros ofrecen su intelecto para diseñarme, otros su fuerza física para hacerme sólida, otros viven bajo la tierra, para que esa tierra pueda sostenerme; y otros en el exterior e interior de mi estructura, para mimarme con su energía regeneradora, como los animales y las plantas. Y todos, absolutamente todos, son igual de importantes para que tú puedas disfrutarme. Sí, así es querido inquilino, tú no eres el único que me mantiene: Desde las bacterias hasta los animales y las plantas, desde el viento hasta la lluvia y el clima, desde el humano que me modeló hasta el que me visita o duerme cada noche en mi interior... son tantos los factores que se necesitan para que tú puedas disfrutar de un hogar, que sinceramente, me asombra el hecho de que aún no te hayas dado cuenta de que la pertenencia no existe nada más que en tus fantasías. Sí, cuidarme es lo mínimo que puedes hacer, y amarme sería ya lo ideal...... pero hacerlo no es un deber ni tampoco un castigo; porque yo seguiré abrigándote y dándote la bienvenida cada vez que entres por la puerta con o sin brusquedad, sin importarme lo mal que me trates o lo mucho que me valores; aquí seguiré, nueva o deteriorada, reluciente o sucia. Así es amado, incondicionalmente, no tuya". Y algo parecido le diría también el dinero al -yo-, sólo que seguramente añadiría:"Querido supuesto dueño, ¿sabías que se puede prescindir de mí para que el mundo funcione?". 

 El -yo- sueña con su independencia, aunque irónicamente sea constantemente dependiente del TODO; dependiente de la energía que a todo le da forma y que a todo sustenta (incluido al -yo- mismo). 
 El -yo- hijo, depende de sus -yoes- padres para ocupar un sitio en la existencia, y esos padres dependieron a su vez de sus progenitores para que esa nueva creación pudiera llevarse a cabo. Además, el -yo- dependerá SIEMPRE de su herencia genética para poder continuar en el mundo, así como dependerá de las experiencias de vida (y de todo lo que éstas contienen) para conformar "su" personalidad y "sus" metas . Dependerá de un cuerpo y de todo lo que éste constituye, además de necesitar del oxígeno y de un planeta que lo nutra en su viaje terrestre. 
 Las personas no están separadas de nada; cada una depende, ininterrumpidamente, de todo lo demás. Así pues, ¿dónde queda eso que llaman -hacedor individual-?.

 Pero el -yo- es ignorante de su propia ignorancia, desconoce, o quizás, no desea conocerse como parte de un TODO y de una NADA simultáneas, que sucede sin más. Teme desaparecer, así que tratará de atacar o defenderse con infinidad de razonamientos insostenibles, con el fin de perpetuar su sentido de separación. Pero todo esto, también forma parte de lo que es y cuando la identificación con ser alguien se desploma, la nada que la sostenía, se hace amorosamente evidente y la existencia pasa de ser una prisión particular, a un espacio totalitario que no conoce límites. 



 La Individualidad es una Bella Ilusión Ilimitada.




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miércoles, 2 de agosto de 2017

TE INVITO









No lo olvides; no lo olvides nunca,
que esa hermosa individualidad tuya,
no es en realidad tuya
ni tampoco es lo que tú eres.

Que esa exasperante y controvertida
forma de ser única,
no es propiedad tuya
porque no lo es de nadie.
Porque desde nadie emerge,
en nadie permanece
y hacia nadie vuelve a sumergirse.

No lo olvides; no lo olvides nunca,
pues entonces lo hermoso
se vuelve vacío
y la controversia, se vuelve muerta.

No hay nadie ahí; nunca lo hubo,
esa es la incondicional libertad
de ser nada y todo,
al mismo tiempo;
no ser nada en concreto,
para poderlo ser todo
de una sola vez.

No te aferres a tu nombre
y tampoco a nada que le otorgue poder.
No te aferres a aferrarte,
pero tampoco a la idea
de no aferrarte.

Recuerda, no queda nadie ahí.
Nacer es como un sueño, 
muy astuto y muy vivo,
pero sólo es una verdad
que brota de la mentira,
de creer que existe alguien aquí.

No lo olvides nunca.




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viernes, 28 de julio de 2017

NO YO







 Experimentar la individualidad es experimentar el cambio continuo, y este cambio está siempre sujeto a la evolución  y a la impermanencia. No hay nada de bueno ni de malo en ello, es simplemente lo que es; la razón de ser inherente a la idea de separación. Cada una de las formas que parecen emerger hacia la vida, parecen tener también su comienzo y su fin, y entre estos dos estadios opuestos, se desarrollan siempre una serie de ciclos determinantes para la transformación, a los que llamamos evolución. Así que, sí, el -yo- está inevitablemente destinado al constante cambio y a sus ineludibles consecuencias; el -yo- es una construcción energética, perteneciente al mundo de la materia y como tal, debe cumplir su propósito de nacer, existir y morir, tres ciclos que se resumen en uno solo: Transformación.

 Lo que el -yo- registra como una simulada experiencia personal, no tiene en realidad nada de personal, pero de todos modos, es así como el -yo- funciona y ese es su sentido existencial, por lo tanto no hay nada erróneo en su consecución. Lo que el -yo- haga o no haga, forma parte de su singularidad y todo es perfectamente adecuado para su propia forma de progresar, así que ya sea que se dedique a entretenerse con la televisión, con la drogas, comprando, pintando un cuadro, haciendo deporte, poniéndose enfermo, probando terapias alternativas, con la autoindagación, con la meditación... no importa cuál sea su modo de expresión, ninguna es más adecuada que la otra. Y aunque, por ejemplo, practicar Yoga y meditar puedan conseguir que el -yo- se vuelva más armonioso que si se dedica a consumir alcohol o medicamentos para obtener bienestar; y que aunque ir asiduamente a la naturaleza pueda reflejar mayor equilibrio en el individuo que asistir a partidos de fútbol, en último término, nada de esto va a conseguir devolverle al -yo- su ansiada unidad o completitud, ya que su razón de ser es precisamente lo contrario: La diversidad, ir desde un extremo al otro, ser diferente y finito.
 El -yo- depende de la dualidad, de los opuestos (blanco-negro; bien-mal) para poder manifestarse. Puede que esos opuestos se vuelvan más amables, menos intensos, una vez que la autoindagación o cualquier práctica trascendental, hayan cumplido su cometido, PERO NO DESAPARECEN; la alegría y la pena siguen surgiendo, así como cualquier otro tipo de estado de ánimo. 
 Es importante saber que la "iluminación" no tiene nada que ver con lograr un estado de bienestar o de gracia personal imperecederos, porque ésto sólo consigue prolongar la búsqueda de lo imposible. LA ILUMINACIÓN PERSONAL NO EXISTE, lo único que parece suceder es una pérdida total de identificación con un -yo- que continua manifestándose naturalmente, pero que es reconocido, impersonalmente, como un suceso que va y viene intermitentemente. Y digo <<parece suceder>>, porque una vez ocurre esta liberación, "ocurre" también un claro reconocimiento de que esa libertad, siempre estuvo ahí como la esencia misma de lo que UNO es. Lo sé, he escrito esto antes y parece ser, que lo seguiré haciendo....o no.

 Evidentemente, la identificación con la sensación de ser alguien, está a la orden del día. Esta identificación transitoria, otorga realidad a la separación, haciendo que multitud de -yoes- vivan en una jaula de escarcha, y la sensación de que unos y otros vivan bajo esas mismas rejas, les proporciona a todos una especie de alivio, ya que les reafirma a cada uno, su propia existencia particular. Pero, lo curioso aquí, es que ninguno de estos -yoes- sabe con exactitud dónde se encuentran los barrotes de su prisión, ya que a pesar de que son muy frágiles, son también transparentes. Así que aunque de alguna manera se sabe que están ahí, la mayoría prefiere optar por ignorar lo que no pueden ver, engañándose a sí mismos al renegar de su propia libertad. 
 No hay una llave, porque no hay ni una puerta ni un cerrojo en esta jaula. Esta jaula parece muy sólida, pero en realidad es vapor condensado, que al volverse líquido, se puede atravesar. Cada pensamiento es como una molécula de vapor que se expande y desaparece sin llegar a tomar una forma evidente. Es inocente, casi imperceptible y fugaz, pero en cada sensación de pertenencia que se retiene hacia cada uno de esos pensamientos que aparecen, hacen que ese vapor se condense hasta tal punto, que llega a tomar dominio duradero del lugar en el que encarnó: Se congela. 

Cada pensamiento, cada -yo-, es un granizo que erige la gran jaula, pero también es, la ilusión que sostiene a una estructura, definitivamente, caduca.

 La delgada línea que separa a la mentira de la verdad, es tan menuda como una idea venerada; tan frágil como un concepto inalterable; tan insignificante como una creencia consolidada. La existencia del -yo- depende de un pensamiento, de un pensamiento que al congelarse se torna muy real, pero que tarde o temprano, se acabará derritiendo. 








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sábado, 22 de julio de 2017

TOTALIDAD






 Incluso cuando el aparente despertar (iluminación) sucede, le sucede al -yo- (mente-cuerpo), una condensación de energía que se manifiesta como pensamientos y sensaciones, en un aparente armazón sólido llamado cuerpo. Pero sólo se trata de UNA misma energía tomando formas dispares entre sí; una misma energía que surge desde nadie, así que ahí no hay nadie a quien le esté sucediendo algo en realidad. Es la nada, "interpretando" el papel de ser alguien (o algo); viviendo una vida personal compuesta por una sucesión de acontecimientos sobre los que ese -yo- parece tener elección deliberada. 
 Y es que todo lo que se considera una experiencia sólo le puede suceder, exclusivamente, a algo o a alguien siempre, pero como ser algo o alguien es una interpretación (ilusión) que se crea gracias a la mente, entonces, verdaderamente, no hay nadie ahí que esté experimentando nada. ¿Y cómo puede nada, crear una realidad experiencial tan asombrosamente creíble, si ciertamente, ahí no hay nada?. Ésta es la milagrosa paradoja de la existencia: No siendo nada, se puede ser todo.

 La existencia parece estar compuesta de incontables entidades autónomas con una historia en particular, o al menos eso es lo que cree la mente: Está la historia de la persona, la del animal, la de la planta, la de la piedra; está la historia de la mesa, la de la silla, la del fuego, la del viento... y así sucesivamente; hasta está la historia de la emoción y la del mismo pensamiento sobre el pensamiento, pero son sólo eso, historias de una gran historia que el pensamiento reinventa. Todos estos papeles se interpretan al unísono, sin que nadie dirija ningún guión; éste, y el escenario con todos sus personajes, ocurren sin más.
 En medio de esta gran obra teatral, parece ser que el personaje humano es el único que posee la capacidad de pensar y esta característica tan peculiar, consigue dividir la totalidad mediante ideas, conceptos o creencias, lo que le lleva a identificarse de lleno con dicha disparidad (dualidad o separación). Porque, ¿desde cuándo una gallina pretende ser una gallina o un roble dejar claro que él es un roble y el de al lado un alcornoque? Y es que de hecho, estas supuestas entidades no se pueden considerar a ellas mismas entidades, porque en ellas no hay pensamiento, y por lo tanto, no hay ni nombres ni historias personales que se cuenten a sí mismas o unas a las otras, así como tampoco pueden conocer el tiempo (pasado-presente-futuro). En ellas no existe separación, funcionan claramente desde el todo, como una masa contraída de energía que se procesa espontáneamente de forma singular y única, sin control ni propósito existencial. Y en el humano pasa exactamente lo mismo, es sólo que el pensamiento no sabe hacer otra cosa que la de separarlo todo, así que construye la idea de que existe una supuesta entidad con soberanía y autonomía propia, con un principio y un fin, ¡pero incluso esto sigue siendo energía libre e involuntaria!. No hay un -yo-; el -yo- sucede desde nada, ¡y también el -yo- que se resiste a sí mismo con la intención de rechazarse, transformase o aceptarse a sí mismo!. Podría decirse que de esto trata el juego de ser alguien: Un -yo- con múltiples subyoes. Un -yo- que trata desesperadamente de encontrarse a sí mismo a través de sí mismo, y al comprobar que de ninguna manera puede sentirse definitivamente completo, acaba practicando la espiritualidad con el fin de volverse espiritual; con el fin de recuperar su esencia verdadera, la que colmará finalmente su insatisfacción existencial. ¡Pero todo esto son intentos inútiles de un buscador, que está buscando lo que YA ES!.

 Se trata de la nada siendo energía y de la energía no siendo nada. Se trata de una sola energía que se expande y se contrae de infinitas maneras; una sola energía que puede serlo todo, siendo nada. Éste es el misterio mágico de la vida, un misterio que, afortunadamente, jamás podrá ser resuelto por NADIE.











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miércoles, 12 de julio de 2017

NADIE AQUÍ







 No es más o menos divino, ni mejor o peor, una persona iluminada que un asesino. No se necesita sufrir y transitar un camino espiritual, para llegar a reconocer la unidad. No se requiere de ningún estado alterado o superior de conciencia (amor, alegría, paz o equilibrio) para considerarse una persona despierta. No hay que rechazar, controlar, cambiar, aceptar, observar, ni renunciar a la mente (pensamientos-emociones) para ser la no-mente atemporal. No hay que dirigirse a ningún lugar exterior ni interior, para recordar el silencio o vacío que uno es. No hay que salir de un tiempo-mental para poder ingresar en un ahora.
 No hay que ser o no ser, no hay que hacer o no hacer nada, no hay que sentir o no sentir; percibir o no percibir; pensar o no pensar... en definitiva, no hay algo que perder ni que conseguir, para que la liberación ocurra; por que ya se es liberación, SIEMPRE.

 No hay NADA ni NADIE aquí que necesite ni deba hacer o no hacer nada, porque nada y todo, es uno simultáneamente. Esta idea de intentar ofrecerles a las personas una guía o una señal para que recuerden su origen espiritual, no hace más que alimentar la inútil búsqueda de "eso" que YA es y también no es; reforzando de este modo, la separación (dualidad). Se le sigue otorgando veracidad a la creencia de que las personas existen, de que su individualidad y su libre elección existen, repitiéndose unos a otros el incoherente mantra de "todos somos uno". Se perpetúa la idea de que hay personas despiertas que se han fundido con la Conciencia o Ser y que tienen la labor de guiar a aquellos dormidos hacia esa misma realización omni-algo. Sí, a este juego sutil juega la nada, y sin pretender nada (pues no hay nadie ahí), juega a ser alguien o algo: Dualidad, dualidad y más dualidad. 

 No hay nada que ofrecer, así que no hay nada que buscar; todo es completo y total ya. Cada ilusoria personalidad que existe en el mundo como individuo, forma parte de nada y por lo tanto, sucede para nadie. No hay ni individuos, ni un mundo, ni un creador con el propósito de recordarle a su creación la eternidad, el amor y la paz que ellos son. Todo esto es dualidad. La no-dualidad (no-separación) no puede ofrecer ningún tipo de señal o guía, no puede tener un propósito existencial ni una respuesta definitiva, porque la no-dualidad no puede ser nada ni nadie en concreto. El sin sentido es el sentido, cuando aquí ya no queda identificación individual, cuando se hace evidente que aquí no hay nadie. Sucede una supuesta pérdida de identidad más que una ganancia celestial, cuando la liberación se presenta como lo único que hay y siempre ha habido; como en el gato o en el bebé, donde es sabido que ahí no hay nadie controlando ni dirigiendo nada. Todo sucede sin más y nada necesita ser cambiado o respondido, pues aquí no hay nada ni nadie que pueda transformar o saber algo.

 El buscador y su búsqueda son una ilusión que continuamente surge y se desvanece, sin que haya nadie ahí que deba o necesite hacer algo para evitarlo. Sólo es un divertido sueño en el que, paradójicamente, <nadie> se divierte. Pero no es bueno ni malo perpetuar el sueño, porque de nuevo es nada siendo todo.




   




 -  "Nadie Aquí, Nadie Allí". Entrevista con Tony Parsons https://www.nodualidad.info/entrevistas/tony-parsons-2002.html



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miércoles, 5 de julio de 2017

ADVAITA






Cuando yo me muera,
no estaré en un cuerpo calcinado,
ni tampoco en uno sepultado.

Cuando yo me muera,
seguiré en el aire
y en la tierra;
estaré en el agua
y en el fuego,
porque seguiré siendo,
lo que ya soy.

Cuando en mi muerte llores,
seré el agua que brote de tus ojos
y seré el fuego que arda en tu corazón.

Pero no creas 
que he abandonado mi cuerpo;
aunque pese
y parezca inanimado,
seguiré cuidando de él,
aún sin necesitarlo.

Estaré en tus pasos
y en las huellas de cada ser.
Te acompañaré en la pena
y te recordaré la alegría.

Estaré aquí,
como ahora lo estoy,
de infinitas maneras
que parecen limitar mi esplendor.

Cuando yo me muera,
seguiré siendo nadie 
y seguiré estando viva,
siempre viva.

Siempre siendo
y siempre, no siendo.



 Hacia Rutas Salvajes (Película)




- ¡Nadie Puede Llegar a Ser lo que ya Es! (Gary Merril en una conversación con Tony Parsons) https://www.advaitainfo.com/dialogos/tony-parsons-amigo8.html 



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jueves, 29 de junio de 2017

NADA Y TODO








 Está claro, yo no soy quien creía ser, ni tampoco soy otra cosa diferente, porque no soy nada ni tampoco nadie. Pero esta claridad no procede del entendimiento, ni tampoco de la emoción; esta claridad es real, es vivida y es una claridad que, aunque parezca nueva, definitivamente no es nueva ni vieja; ¡es naturalmente natural!

 Creía llevar una vida propia a través de una individualidad propia. Creía que decidía, sí, que tenía elección, que yo era responsable de mi experiencia y de lo que se desenvolvía en ella. En definitiva, creía ser alguien, como casi todo el mundo lo cree, y que la respuesta al sentido de mi existencia se ocultaba en algún lugar del interior de Rocío, de la persona que creía ser. Pero todo ha sido un sueño, un sueño donde creía ser la soñadora, con un cuerpo, unos sentimientos, unos pensamientos, un conjunto de talentos, un nombre, una historia pasada, un futuro planteado y un presente controlado. Y resulta que la creencia de que toda esta serie de requisitos construyen una identidad, se ha desvanecido naturalmente. ¡No hay sentido para la existencia, porque aquí no hay nadie!

 No puedo controlar nada y nunca he podido hacerlo (aunque así lo pareciera), ¡porque aquí no hay nadie!: estas manos se mueven en el teclado sin ninguna orden por "mi" parte, los pensamientos que inspiran sus movimientos no provienen de ningún lugar personal ni particular y el pellizco que "siento" en el estómago es totalmente involuntario. Esto siempre ha sido así, es sólo que antes creía ser un -yo-, una persona con soberanía propia, ¡pero era una apariencia, un juego, un sueño!; aparentemente, era una buscadora en busca de "un no sé qué" que me faltaba, un "algo" que nunca estaba presente.... una respuesta que me devolviera la sensación de estar completa, pero yo nunca supe a qué se debía esa sensación de insuficiencia, ¡porque nunca me paré a ver que nunca hubo nadie ahí que necesitara algo!
 Despertarme, levantarme, percibir, pensar, sentir, hablar, comenzar a hacer, detenerme a no hacer, acostarme y dormir; todo esto sucede por sí solo, no hay una tal Rocío haciendo que esto ocurra, y así como mi corazón simplemente late, así también de la nada surge todo lo demás; de nada surgen las diferentes formas de expresar esta individualidad y a la nada vuelven, y así es siempre en cada una de las creaciones existenciales, en las que se incluyen todas las personas. Todo sucede sin más, y este "despertar o darse cuenta" (para nadie), ocurre sin más y con simplicidad. Pero incluso el suceder sólo es una apariencia perteneciente al mismo sueño, porque el tiempo donde el suceder acontece, sólo se haya en la mente; en los recuerdos y en las proyecciones inconscientes y conscientes que construyen el sueño de la existencia individual, constituida por un supuesto principio, una sucesión de acontecimientos y un final. Así que nada sucede en realidad, ningún sueño ni ningún despertar, porque aquí no hay nadie a quien le pueda suceder nada. Así que lo que eres y no eres, no se puede conseguir ni tampoco perder; porque lo que eres y no eres, ya es y no es.

 Darse cuenta, esa es la clave; darse cuenta de que todo es total y completo ya, y cuando ese darse cuenta sucede por sí sólo, sobreviene también la paradoja de que no hay nadie ahí dándose cuenta de nada.  Dormido o despierto, malo o bueno, mejor o peor; todo, absolutamente todo, es una espléndida expresión sin sentido, de la nada que lo es todo.



Tony Parsons (Vídeo. Activar subtítulos)





- El Secreto Abierto de Tony Parsons, por el Dr. Tan Kheng Khoo (Libro) http://www.acharia.org/downloads/Tony_Parsons_open_secret_spanish.pdf 



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miércoles, 21 de junio de 2017

NO SER Y SER





 El caso es que ninguna verdad que sea interpretada por el pensamiento, es absolutamente verdad. El caso, es que no importa cuántas personas intenten expresar a través de la palabras "quienes somos", no importa lo simples y radicales que sean sus explicaciones, porque nunca serán definitivas. Incluidas también estas palabras.

 Las palabras son un producto del pensamiento, el pensamiento es la forma en la que la dualidad se manifiesta; la dualidad funciona a través de la separación, y la separación es una ilusión. Así que ninguna persona, ni ningún método adicional pueden responder a la pregunta "¿quién soy?", porque las personas y los métodos forman parte del pensamiento y por lo tanto, de la ilusión de separación. Y si crees que una ilusión va a sacarte de la ilusión, lo que conseguirás es reforzar aún más la ilusión de que tu eres un yo separado, que necesita buscar la respuesta a la pregunta "¿quién soy?", a través de un supuesto mundo separado de uno mismo.

 Todo lo que sea interpretado a partir del yo individual es un sueño, ya que este yo al que se le otorga la realidad de lo que uno es, es una elaboración del pensamiento. Incluso aunque una "persona despierta" te muestre la "verdad", nunca será definitiva, sino más bien, una señal que apunta hacia ella; porque aunque esté "despierta", sus interpretaciones siguen formando parte del sueño de ser alguien.

 Nada y todo como uno, eso es lo que ya es. Nada, eso es lo que es todo y ni siquiera esta declaración tan vacía de significado, se acerca a lo que eres. Tampoco iluminación, conciencia, ahora, aquí, infinito, eterno, silencio, vacío, no-dualidad, ser... ninguna palabra puede describir lo que no se puede describir. Buscar la iluminación, buscar el aquí y el ahora, buscar lo infinito, buscar la eternidad, buscar el silencio, buscar el vacío, buscar la no-dualidad, buscar ser... toda búsqueda es en vano, desde la más sutil hasta la más enrevesada, porque lo que eres no puede se perdido y por lo tanto, tampoco necesita ser encontrado, puesto que ya lo eres. De hecho, ese buscador que es el yo separado, forma parte de lo que eres.

 Todo es completo y total ya, no es de otra manera. Simplemente nada, sueña o se identifica, como sea que lo quieras llamar, con que es alguien independiente, incompleto y limitado: Alguien deprimido o feliz, harto o satisfecho, dormido o iluminado... en definitiva, un "yo" con una vida propia. Pero nada de esto eres absolutamente tú, puesto que si algo eres en concreto, ya te estás separando y limitando de todo lo demás, incluso si dices ser un espíritu encarnado. Lo que eres es nada y lo abarca todo, pero no como un concepto de totalidad, sino como una vivencia real de que siempre fue así en realidad. Ser el viviente espacio infinito que se expresa como pensamiento, emoción, sonido, imagen, tacto, olor, sabor... ni dentro ni fuera, ni contraído ni expandido, sino totalmente fundido y fluido, sin elección ni propósito alguno, ni siquiera necesitando ser libre de nada. 

 No hay nadie aquí, no hay nada en concreto siendo, todo ocurre sin control, siempre es así aunque el yo crea que no lo es. No existe nadie eligiendo ni decidiendo nada, esas aparentes elecciones y decisiones se hacen naturalmente solas siempre, a pesar de que el yo crea que es él quien dirige su vida: Ese es el sueño de la separación, esa es la ilusión. Pero lo cierto es que no hay nada concreto que dirija nada, todo transcurre por sí solo, sin intención alguna, e incluso ese transcurrir de la vida tan sólo se haya en la mente gracias a la memoria, ya que no hay nada que transcurra en realidad. Así es siempre, y puede que el yo diga - ¡O no! yo soy quien estoy a cargo de todo en mi vida, incluso de mi karma, de mi forma de ser y de mi forma de no ser - o que diga - Tengo que cambiar, transformarme y conservar ese cambio en mí. Sentir bienestar, calma y plenitud - pero no hay nada que se pueda hacer con el yo y el yo no es un error, porque estos palabras que parecen tan definitivas, están igualmente ocurriendo sin más; el yo ocurre sin más, porque en el espacio de no ser y en el no espacio de ser, todo es permitido sin la intención de permitir nada.

 Creer que -uno- es alguien que necesita estar constantemente pendiente de sí mismo para lograr ser quien ya es, ¡es absurdo!; aunque para el yo no lo es claro, ya que la ilusión de su propia existencia depende de ello. Cuando uno despierta, no despierta en realidad de nada, ¿cómo podría uno despertar de sí mismo? Pero podría decirse, que la ilusión de ser alguien se hace deliciosamente evidente, y la no-realidad y la realidad se mantienen donde siempre estuvieron: En la unidad. El yo no desaparece, forma parte del todo, pero sucede que ya no hay identificación con él, así que la separación se muestra como la ilusión que es. Todo sigue igual, pero ya no queda nadie aquí, todos los estados del yo siguen ocurriendo, pero ya no hay identificación; éstos vienen y van en la libertad de no ser nadie.
  
 Todo es completo y total ya. Buscar o dejar de buscar, sucede, pero para nadie.




 La Única Constante que Existe. Tony Parsons (Vídeo: Activar subtítulos).








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